Leo en “Nuevas tecnologías, música y experiencia” de George Yúdice:
Los casetes [sic], si bien al principio eran de calidad inferior y más propensos a dañarse que los LP, muy pronto alarmaron a la industria de la música, que temía perder ventas. El auge de ventas que el walkman produjo fue contrarrestado por la piratería de casetes, bastante más fáciles de copiar que los LP.
Entonces, según Yúdice, las discográficas ya pasaron por este tipo de experiencias. En este sentido, Yúdice esboza una suerte de comportamiento estratégico del sector frente a estas situaciones.
De ahí que el disco compacto o CD fuera introducido en 1982 para estimular el mercado de fonogramas, que estaba declinando en los años 80. Seis años después el CD se convirtió en el formato dominante. Millones de aficionados a la música no sólo empezaron a comprar CD, sino que además fueron reemplazando su colección de música hasta bien entrada la década de 1990. En 1997 se introdujo el DVD, que contien diez veces más espacio y combina imagen, texto y sonido, con la esperanza de provocar una nueva ola de reemplazo de colecciones de fonogramas, como había pasado una década antes cuando el mercado pegó un salto cualitativo debido a la sustitución de LP de vinilo por el nuevo formato. Pero el DVD no logró afincarse ampliamente en el mercado, y el formato CD siguió cayendo, especialmente con la agudización de la piratería y dos modos de intercambio gratuito de fonogramas: [los] sistema[s] P2P, introducido[s] en los años 90, y la copia de CD a partir de 1996, sobre todo para regalar a los amigos, como se hacía con el casete, procedimiento que no ha recibido suficiente atención [...].
Yúdice también cita declaraciones del observatorio de investigación de mercados NPD Group en el NYT:
The “social” ripping and burning of CDs among friends — which takes place offline and almost entirely out of reach of industry policing efforts — accounted for 37 percent of all music consumption, more than file-sharing.
2 respuestas a “El déjà vu de las discográficas”
21 de Mayo de 2008 a las 1:00
Está claro que hasta aquí llegó la fuga hacia delante. La muerte del soporte físico es también la muerte de este modelo.
21 de Mayo de 2008 a las 9:44
Creo que el modelo de negocios tradicional de las discográficas está en terapia intensiva y con pronóstico reservado. Sin embargo, creo que las empresas discográficas no tienen por qué morir con el modelo.
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