Artículo anterior: ¿Qué es la Web 2.0? Nuevo intento de definición.
Superado el problema de la definición de Web 2.0 y antes de adentrarnos en la revisión de lo que las empresas hacen y/o podrían hacer con la Web 2.0, conviene repasar brevemente dos tendencias exhibidas en el último tiempo por las aplicaciones y servicios de la Web 2.0: localización y descentralización.
Ambas tendencias se orientan (explícita o implícitamente) a incrementar el número de usuarios de las mencionadas aplicaciones y los ingresos (efectivos y/o potenciales) de los negocios que se encuentran detrás de aquellas.
La localización va más allá de la mera traducción de la aplicación (internacionalización) e involucra la incorporación por parte de las aplicaciones y servicios ofrecidos (en realidad, en estos casos, el servicio ofrecido es la posibilidad de uso de la aplicación) de características relacionadas con especificidades culturales e idiosincráticas de distintos países y/o regiones (supra o subnacionales). Por ejemplo, MySpace ha desarrollado MySpace España, Myspace México y acaba de anunciar la apertura de oficinas en Buenos Aires a mediados de 2008, lo que hace suponer un inminente “MySpace Argentina” (algo que Mariano ya había insinuado). Es decir, el núcleo de MySpace sigue siendo el mismo pero se ha traducido la aplicación a otros idiomas y se han incorporado características locales al servicio.
Las aplicaciones y servicios más conocidos se encuentran administrados de manera centralizada. Algunos ejemplos: Delicious, Flickr, Youtube, Digg, Blogger, WordPress.com, Tumblr, Twitter, Linkedin y Facebook y una miríada de redes sociales.
Ésto significa que, para poder usar dichos servicios, uno debe solicitar una cuenta personal y la información que vayamos guardando y “compartiendo” (es decir, haciendo pública -y, en ocasiones, sin tenerlo demasiado claro-) se encuentra alojada en el servidor del proveedor de la aplicación.
Ésto guarda relación con el modelo de negocios de muchas aplicaciones de este tipo: el desarrollador pretende monetizar la aplicación mediante la inserción de publicidad (contextual o no) y/o venderlo a alguna empresa más grande, preferentemente a GYM (acrónimo de Google, Yahoo, Microsoft), lo que posiblemente será la piedra fundamental del hype que promocionará su próximo emprendimiento en Internet. En todos estos casos, la probabilidad de éxito del negocio es directamente proporcional al número de visitas y usuarios, por lo que abundan las aplicaciones que siguen el modelo de walled-garden.
Sin embargo, existen alternativas a las aplicaciones mencionadas que pueden ser administradas de manera descentralizada. En estos casos, el negocio del desarrollador (o de alguien más) podría ser la prestación de un servicio consistente en la conformación de una red distribuida sobre la base del conjunto de instalaciones (descentralizadas) de una determinada aplicación.
Un ejemplo. Sabrosus es una aplicación casi idéntica a Delicious (un agregador de marcadores sociales que los usuarios pueden clasificar por medio de etiquetas o tags), pero que puede ser instalada en un servidor propio. Los creadores de Sabrosus también desarrollaron Sopa Sabrosa, que se encarga de agregar las etiquetas con que han sido clasificados cada uno de los enlaces guardados por cada una de las personas que cuenta con una instalación de Sabrosus. De esta forma, queda configurada una red social de marcadores descentralizada o “distribuida” (a diferencia de lo que ocurre con Delicious).
En el caso de las empresas como eventuales usuarios de este tipo de aplicaciones, la alternativa descentralizada es particularmente importante. Las firmas, con o sin razón, son particularmente celosas en el manejo de la información que consideran confidencial o califican como “sensible”.
Otro ejemplo. Basecamp es una aplicación orientada a la gestión de proyectos y el trabajo colaborativo. Sin embargo, alguien notó que, aunque el costo del servicio era muy inferior al de las licencias de programas con funcionalidades similares (lo que en principio era una ventaja competitiva del producto), el alojamiento de los datos referentes a proyectos en servidores ajenos a las empresas podría implicar un obstáculo para su adopción por parte de muchas de ellas. Así se inició el desarrollo de activeCollab, un clon (no gratuito) de Basecamp, ProjectPier y OpenGoo (gratuitos y forks de activeCollab).
Asimismo, no son pocos los que, parafraseando al poeta Alan Greenspan, consideran irracional la exhuberancia de los negocios de la Web 2.0 y no descartan el mismo final que el de la burbuja de las puntocom de la década pasada. Ésto despierta dudas razonables con respecto a la conveniencia de adoptar en las empresas herramientas que pudieran quedar huérfanas frente a un eventual estallido.
En este sentido, la adopción de aplicaciones descentralizadas y de código abierto (no confundir con gratuitas) podrían funcionar como una suerte de seguro frente a esa posibilidad. Si pasado mañana 37 Signals, PBwiki, Socialtext y otra empresas similares (por favor no me digan que, antes de que ocurra éso, los compra GYM) fuesen a la quiebra y apagasen los servidores que alojan Basecamp, wikis y otras aplicaciones, los datos se perderían (no insistan, es una posibilidad).
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3 respuestas a “Penúltimas tendencias de la Web 2.0”
8 de Abril de 2008 a las 12:13
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17 de Abril de 2008 a las 13:54
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20 de Mayo de 2008 a las 18:19
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