Twitter… a estas alturas no me voy a poner a explicar qué es Twitter.
Un artículo publicado en Modern Mechanix (vía Blogpocket, que, a su vez, lo toma de Enrique Dans) cuenta que en 1935 y en la ciudad de Londres existía un aparato llamado Notificator:

Según el artículo, el funcionamiento del Notificator es el siguiente:
The user walks up on a small platform in front of the machine, writes a brief message on a continuous strip of paper and drops a coin in the slot. The inscription moves up behind a glass panel where it remains in public view for at least two hours so that the person for whom it is intended may have sufficient time to observe the note at the appointed place. The machine is similar in appearance to a candy-vending device.
Coincido con Enrique Dans en que Twitter es una suerte de Notificator a escala planetaria.
También hay un “antecedente” argentino (gracias Eduardo). Se trata de las libretas de José Rosenwasser. No es un antecedente tan evidente como el Notificator, pero me gusta cierto costado poético de la historia que hay detrás. En un artículo sobre Daniel Kon, El País hace una buena síntesis:
José era un emigrante polaco jubilado que un día se hartó de hablar del tiempo con los otros jubilados y se lanzó por los bares llenos de jóvenes con una libretita de almacenero en la mano y una frase que se hizo famosa “Yo no vendo nada ni pido plata ¿no me regala tres minutos de tiempo?”. Y le entregaba la libreta a los estudiantes para que escribieran allí algo, por eso lo de ladrón de tiempo.
Quienes estén interesados pueden descargar las libretas de José Rosenwasser.
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