
Puchi Puchi (プチプチ) es uno de esos absurdos productos japoneses que adoro. ¿Quién puede resistirse a reventar compulsivamente las burbujas del film alveolar (también conocido como “plástico burbuja”) utilizado en algunos embalajes? El nombre en inglés del film alveolar es Bubble Wrap, aunque se trata de una marca registrada por la firma Sealed Air).
La empresa japonesa Bandai junto a Puti Puti, la firma que fabrica el film alveolar en Japón, han desarrollado el Puchi Puchi (además de que, en español, “Puti Puti” no se ve bien, parece que debe leerse “Puchi Puchi”), un pequeño artefacto que simula la sensación y el sonido del estallido de las burbujas del mencionado material.

El mensaje comercial del producto es bastante claro:
Anytime, anywhere, forever…you can puchipuchi.
Cada 100 estallidos, el aparatito emite un sonido “sorpresa”: un timbrazo, el ladrido de un perro, una flatulencia (un pedo, bah) o una voz sensual. Además, uno de cada mil artefactos cuenta con un “puchi lucky”, una burbuja con forma de corazón (algo que parece que enloquece a los japoneses…).
Vale la pena comentar que Bandai es una empresa controlada por Namco Bandai Holdings, dedicada a la fabricación de juguetes (como el Puchi Puchi y el Tamagotchi), el desarrollo de juegos electrónicos y la producción de series para la televisión de anime y tokusatsu.
Mientras espero la posibilidad de comprarme un Puchi Puchi, me entretengo con el Perpetual Bubblewrap, el Virtual Bubblewrap , el Bubble Wrap Simulator o esta versión polaca del Bubble Wrap (la que más me gusta). También veo Bubble Wrap TV.
Visto en Camyna y CScout Japan.
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