Leyendo viejas anotaciones de Minid.net, me topé con un listado de etimologías de nombres de empresas. Nombrar (ponerle nombre) a las empresas tiene un costado casi esotérico, pero también es un buen negocio: hay muchas empresas dedicadas al naming (algo que en muchos casos se funde con el branding), pero me ha llamado la atención El nombre de las cosas, un emprendimiento del español Fernando Beltrán, autodefinido poeta y nombrador, que he visto en Más que código.
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