
A propósito de la celebración del Día de San Valentín o Día de los Enamorados, noté que hay creciente crispación y rechazo en relación al caracter comercial de esta celebración (algo que no ocurre con la misma intensidad con otras).
Sin embargo, no es de éso de lo que quiero escribir, sino de algunas ofertas interesantes que encontré. Por ejemplo, además de las tradicionales tarjetas de San Valentín, también se ofrecen tarjetas Anti-Valentine’s Day (AVD) en American Greetings (una muy conocida empresa del rubro) y en Be My Anti-Valentine (uno de los proyectos del sitio personal de Meg Pickard).
En lugar de los tradicionales (en el hemisferio norte) caramelos con forma de corazón o los nada originales bombones de chocolate, este año es posible comprar Bittersweets:
Like the ubiquitous candy “conversation” hearts, “BitterSweets(tm)” are made of flavored, chalky-tasting sugar and sport a message on their face. But unlike other candy hearts, ours are stamped with bitter musings and mockeries perfectly suited to the dejected spirits of those who will spend the holiday alone, or wishing they were.

También se llevó a cabo la segunda edición de un concurso de diseños AVD en Cafepress, un sitio en el que cualquier persona puede estampar diseños propios en distintos objetos (remeras, sombreros, tazas, posters, imanes, etc.) y ponerlos a la venta.
El más gracioso de los regalos AVD que encontré fue un soporte para cuchillos en ThinkGeek:
¡Haz que guardar los chuchillos sea una experiencia catártica!

El Anti Valentine’s Day parece ser un negocio cada vez más interesante para algunos: el New York Times cuenta que, según el US Census Bureau, durante 2006, el número hogares en Estados Unidos habitados por mujeres no casadas (viudas, divorciadas, separadas o “nunca casadas”) superó a los hogares habitados por mujeres casadas. Por su parte, el Telegraph comenta el mismo fenómeno en Gran Bretaña.
Buscando en Google, una sola referencia al Día de San Valentín en el mismo sentido que el de esta anotación:
Pero entonces llega el lobo disfrazado de abuelita y engaña a todos esos bobos vendiéndoles lo mismo, pero de distinta forma.
3 respuestas a “El anti-consumismo también es un buen negocio”
15 de Febrero de 2008 a las 9:31
[...] (¿leyeron?) al artículo que escribí el año pasado con motivo del Día de San Valentín: El anticonsumismo también es un buen negocio. Este año no voy a escribir nada al respecto porque no se me ocurre nada [...]
21 de Febrero de 2008 a las 17:43
Lo cierto es que es bastante triste cómo se engaña a la gente de esta forma, son las modas, modas antisociales, modas que van en contra del pensamiento de las personas, quiero decir, estos grupos urbanos que se las dan de gente inteligente que no caerán ante las garras de la sociedad consumista, y para ser de ese grupo les estan haciendo consumir por otro lado. ¿No se dan cuenta?
22 de Febrero de 2008 a las 9:03
@SaZok, gracias por tu comentario.
Sin embargo, cuando escribí el artículo en lo único que había pensado era que frente a la oferta excesiva de regalos por el Día de San Valentín el mercado del anti-consumismo era una interesante alternativa.
Dejá un comentario