En los últimos meses he leído sobre unas cuantas acusaciones de plagio, copia, parecidos que van más allá del límite de lo razonable y de usos cuestionables de contenidos ajenos.

Dos gatos jodidos

El primero supongo que es, de los casos recientes, el más conocido por la repercusión que tuvo en algunos medios locales (Clarín, El Cronista, Perfil) y el runrún que generó en Internet: se trata de la denuncia por plagio sufrida por la agencia Santo Buenos Aires por el aviso para Coca Cola Light con música y estética muy parecidas a la del video del tema Ninja del grupo británico 7 Seconds of Love. El vocalista de la banda, Joel Veitch, dijo:

Sonar como nosotros está bien. Lucir como nosotros está bien. Pero las dos cosas juntas se convierten en un problema

Vale la pena ver un video de Sky News (una cadena de noticias británica) publicado por Leandro Zanoni en Eblog para entender de qué estaba hablando Veitch.

El mismo Zanoni, entre otros, ha mostrado la similitud de la tapa de El mundo cabe en una canción, el último disco de Fito Páez, y Pathan’s Small World.

El chico de la tapa

El diseño de la tapa de Páez es de Alejandro Ros, un diseñador muy reconocido en el ambiente y con un portfolio que impresiona mucho (lo que hace aún más llamativo el episodio).

También en Eblog se puede encontrar información sobre un spot institucional de Canal 9 aparentemente inspirado en una campaña viral (Free Hugs) en YouTube y un “homenaje” de la revista Papparazzi a la revista Entertainment Weekly.

Diego Rottman da cuenta del parecido entre 7 Minutos, un diario para imprimir editado por Infobae (aunque a la semana del lanzamiento Infobae decía haber registrado 10.000 descargas por día, el aspecto de la página de 7 Minutos indica que el emprendimiento tuvo una vida muy corta), y 24 Horas, un diario de idénticas características publicado por el diairo El País de España.

El tiempo no para

Pero Infobae, uno de los blancos favoritos de las críticas en Internet, parece no ser el único que hace cosas cuestionables: Carlos Cristófalo de Argentina Auto Blog advierte sobre el uso abusivo de programas de edición de imágenes por parte de Clarín en la edición del 18 de enero del suplemento Autos:

Tanto la tapa como la nota interior están ilustradas con fotos del paquete de prensa que Audi distribuyó a los medios, y que fueron adulteradas con el Photoshop por Clarín para ponerle al auto la patente que suelen usar los autos que prueban.
Carlos Cristófalo

Un caso de autos mellizos

Al respecto, en Buenos Aires de Diseño, Irene Fernández destaca que antes del título de la nota dice:

PRUEBA DE MANEJO: AUDI ALLROAD

y se pregunta acertadamente si se trata de una nota periodística o de pura y simple publicidad.

Por último, el relanzamiento de Radio Uno con rediseño de logo incluido. Son unos cuantos los que han mencionado el parecido con el logo de Vaio.

Sinusoides parecidas

Según Teiyuu Goto (¿o Goto Teiyuu?), Chief Art Director del Creative Center de Sony (y diseñador de la consola de la primera Playstation):

The V and the A in the logo are connected together to represent a sine wave, the basic analog signal. The I and the O can also be interpreted as “1″ and “0,” which are used to represent digital signals in binary code.

En Tipix muestran el “parecido” entre una ilustración de la agencia Psyop y otra de una pieza de la agencia Cravero Lanis para Terma… y sólo debe ser cuestión de buscar con algún detenimiento para encontrar otros “parecidos razonables”, en Argentina y en el mundo (logos, piezas publicitarias, etc.).

El motivo de esta anotación no es juzgar la ética (o la falta de ética) de estas prácticas, pues hay océanos de bits al respecto y no me siento de ninguna manera capacitado técnicamente para hacerlo sin meter la pata hasta el cuadril.

Sin embargo, no deja de llamarme la atención que personas que uno supone inteligentes (para ser creativo hay que serlo ¿no?) parecen no darse cuenta acabadamente de la velocidad a la que circula la información en estos tiempos ni de la existencia de tecnologías que hacen que la probabilidad que existe de que este tipo de prácticas sean detectadas sea muy alta.

Los denominados sistemas de reconocimiento facial existen desde hace décadas. Quien tenga ganas de jugar un rato puede visitar My Heritage y enterarse de a qué famoso actor o cantante se parece. Otros son sitios que cuentan con este tipo de sistemas son Polar Rose y Riya. Este último ha desarrollado Like, una aplicación basada en un sistema de reconocimiento de objetos que permite (éso dice el sitio, yo no lo probé) saber dónde comprar objetos de nuestro agrado.

El reconocimiento de personas, lugares y objetos despierta muchísimo interés entre las empresas que participan del negocio de las búsquedas en Internet. Luego de los rumores que circularon sobre la posible adquisición de Riya por parte de la empresa de Mountain Valley, Google finalmente se quedó con Neven Vision, una empresa que llevaba varios años investigando y desarrollando productos de reconocimiento facial (que había vendido a diferentes organismos relacionados con la seguridad) y que, además, dispone de una tecnología llamada IScout capaz de reconocer objetos.

Sobre Yahoo no tengo conocimiento más que de la bien conocida compra de Flickr (aunque, en este caso, la identificación queda librada a las etiquetas asignadas por los usuarios a cada imagen), en tanto Microsoft está desarrollando su propio sistema de reconocimiento de imágenes: PhotoSynth.

El reconocimiento de imágenes, es una de las ramas del reconocimiento de patrones (como el reconocimiento de voz o la clasificación de documentos). En el contexto de esta anotación, resulta oportuno mencionar el reciente lanzamiento de Midomi, un emprendimiento en Internet que permite (no a todos) encontrar títulos de canciones y sus intérpretes cantando, silbando o tarareando la melodía (en Telendro encontré varios, pero los que más me gustaron fueron los de Naio y Musipedia -Vía ).

Pero ¿a dónde quiero llegar con toda esta cháchara tecnológica? A que existen tecnologías que permitirían (hoy o en poco tiempo más) detectar parecidos menos que razonables y que aquellos que desarrollan actividades que tienen un alto contenido creativo tienen que mirar menos Gran Hermano y pensar un poquitín más.

Por último, se me ocurre que un servicio orientado a la protección de derechos de propiedad intelectual que utilice las tecnologías de reconocimiento de patrones sería un buen negocio (imagino que sería un servicio de interés incluso para personas o empresas que no tengan ganas de enfrentar un juicio por plagio o hacer un papelón). Pero éso seguro que ya lo pensó algún otro.

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