A mediados de los ’90s, Scott McNealy, uno de los fundadores de Sun Microsystems, pregonaba: “The network is the computer”.
Vía El Blog de Enrique Dans, leí “Todas tus aplicaciones en la Red”, un artículo publicado por el propio Enrique en PCActual, en el que relata un experimento realizado por él mismo: durante dos semanas, intentó realizar todas sus actividades que requiriesen del apoyo de algún software recurriendo a aplicaciones en la web.
El experimento en cuestión estaba orientado a dilucidar si era posible satisfacer las necesidades de un usuario que:
[...] trabaja de manera constante y continua desde su despacho, su casa, un hotel o un dispositivo móvil, metido en un continuo trasvase de ficheros y versiones a los que necesita acceder desde todas partes, que se envían para ser modificados por otras personas en sucesivas iteraciones.
Las opciones eran unas cuantas pero, por muy válidas razones en mi opinión:
Se optó por un extremo del posible espectro: programas que no precisan instalación, que residen completamente en la Red y que se utilizan a través del llamado thin client («cliente fino, ligero»), en este caso un navegador. Se evitó incluir en el análisis, por tanto, aquellos programas que exigen la descarga de un módulo ejecutable en el ordenador, o thick client («cliente duro, pesado»), completado luego con una serie de prestaciones en la Red.
Los detalles de la experiencia y las conclusiones pueden leerlas en el artículo mencionado más arriba (algo que recomiendo).
Por mi parte, he decidido intentar replicar la experiencia y ver que tan bien me va.
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