En la anotación anterior (Empleados bloggers), intenté una aproximación al corporate blogging y manifesté que, en mi opinión, los blogs corporativos o escritos por empleados (o ex empleados) de empresas podían resultar en ocasiones una fuente de información valiosa e interesante.
Acabo de encontrar (vía google.dirson.com) de que Doug Edwards, antiguo Director de Márketing de Consumo y Gestión de Marca en Google (abandonó la compañía este pasado mes de marzo tras “cinco años y tres meses de mucha diversión”) ha comenzado a escribir un blog denominado Xooglers (”Ex-Googlers”).
Dice google.dirson.com que Doug Edwards:
[...] pretende contarnos poco a poco sus experiencias dentro de una empresa a la que ha visto crecer desde cero hasta convertirse en una de las mayores firmas del mundo.
Por ejemplo, en este post nos muestra algunas fotografías tomadas en la antigua sede central de Google, antes de que se trasladasen a ella, y en la que podemos ver espacios y mesas vacías.
En este último post, Edwards nos cuenta cómo durante los primeros meses en Google no había espacio para especialistas, y todos debían hacer de todo. Este ha sido uno de los grandes problemas con el que ha debido (y aún debe) pelear la compañía: millones de usuarios y clientes en todo el mundo y una curva de crecimiento muy fuerte. Por ello, un antiguo neurocirujano se convirtió en el Director de Operaciones, o un webm[a]ster (Dennis Hwang) comenzó a diseñar los logos conmemorativos.
Y en este post, Edwards recuerda su primer encuentro con Sergey Brin durante el proceso de selección. Previamente había estado reunido con algunos de los directivos con los que contaba Google (Urs Hölzle, Cindy McCaffrey), y cuando vio a Brin en camiseta, pantalones cortos y con patines, se llevó una gran sorpresa. “Sergey llevaba el concepto de la moda ‘casual’ en la oficina a un nuevo nivel”, asegura Edwards. También afirma que la mente analítica de Brin intenta reducir todas las decisiones a una ecuación.
Más allá de las recomendaciones hechas por google.dirson.com, vale la pena leerlo entero (y ver cómo sigue: ya lo tengo agendado en mi lector de feeds).
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